Carta para la Profesora María José Gallardo

   María José había sido mi alumna en el 4º y 5º año de Ciencias Biológicas en la Escuela Nº 203 de Reconquista (Santa Fe), era una alumna aplicada sin sobresalir demasiado, ella se hacía notar por su caracter, era y sigue siendo una muy buena persona.

   La vida quiso que también fueran mis alumnas su hermana menor en la Escuela Técnica y su madre en la Escuela de Adultos, esas casualidades que no son comunes.

   María José hoy es profesora de Ciencias Naturales y nunca dejó de realizar sus tareas en beneficio de los necesitados de la comunidad, eso la demoró un poco pero completó su carrera docente y hasta lo que se, trabaja con dedicación.  Para el dia que se recibió le envié esta carta, donde expongo todo lo que me faltaba enseñarle...

 

 

RECONQUISTA, 03 de noviembre de 1999
 
 
 
 
Querida profesora María José:
 
 
                                               Mis felicitaciones por haber llegado a la meta soñada, pero la verdad es que recién comienza la lucha y la verdadera meta final está todavía muy lejos, tan lejos que es posible que nunca llegues a la misma y siempre debas hacer algo mas, ya que la profesión que elegiste es de siempre dar mas que recibir.
                                              
                                               La alegría no está en el sueldo, que siempre es poco y nunca alcanza, está en el producto elaborado, en esas personitas que se van transformando lentamente y que nuestro único premio es ver sus satisfacciones y logros alcanzados. Ellos posiblemente nunca se den cuenta de que fuiste parte de ese cambio, pero tampoco esperes recompensa alguna, no se trata de recibir premios y nadie levantará una estatua en tu honor; la recompensa es haber cumplido, solo eso, haber cumplido.
 
                                               No olvides que no estás para ganar concurso alguno, no se trata de ser una profesora buena a la que todos deben de querer; no estás para ser elegida “la profe del año”, estás para enseñar y educar. Desgraciadamente a demasiados colegas solo les preocupa el que dirán y no su verdadera función.
 
                                               No regales lo que nunca te regalaron, no castigues con la nota que eso se llama incompetencia, no juegues a la mujer fatal porque es peligroso y a nada conduce, no seas mas santa que el mismo santo, ni mas diabla que el mismo diablo. Hazte respetar siempre y jamás permitas que alguien te pisotee, la dignidad es lo último que puedes perder. Dentro de la escuela eres la Profesora, afuera puedes ser la Amiga, nunca las dos cosas junta al mismo tiempo.
 
                                               El respeto se debe ganar, nunca imponer. Tus alumnos te deben respetar por lo que eres, por lo que sabes, por lo que enseñas, por lo que exiges, por tu conducta, por tu honestidad, pero jamás por miedo.
 
                                               Trata de no cometer el error, que muchos hemos cometido, de encariñarte con algún grupo de alumnos en particular, vas a sufrir mucho cuando ellos levanten vuelo y se alejen de la escuela y de tu vida.
 
                                               Desgraciadamente nadie nos enseñó a no pecar de soberbios en nuestros primeros pasos como docentes, pero es un mal necesario que no dura mucho y nos enseña a ser mejores. Si te crees la mas grande y genial de todas las profesoras, estás equivocada. Si te crees mejor que los “viejos”, estás equivocada. Si te crees con fuerzas de seguir aprendiendo, hasta de los mismos alumnos, entonces si estás en lo cierto.
 
                                               Debes construir tu futuro con paciencia y dedicación, lo perfecto no existe por lo tanto no busques la perfección total, solo debes buscar tu perfeccionamiento integral, las personas valen por lo que son y no por lo que tienen. Tampoco busques en los otros lo perfecto, debes aceptarlos como son y no te preocupes de lo que ellos opinen de tus actos, tu conciencia es lo que vale, ya que el pecado solo existe si alguien es consciente del mismo, si es lastimado o afectado, caso contrario, solo es una acción mas sin efecto sobre las personas, y nadie es castigado por no hacer el mal.
 
                                               Para terminar, te deseo mucha suerte, que guardes esta nota y cada veinte años la vuelvas a leer, siempre es bueno recordar. Un beso grande de tu viejo profesor.
 
 
 
                                                                                  Luis GIL