El chocolate caliente se toma desde hace 3600 años en el valle Ulúa de Honduras
Un equipo de arqueólogos estadounidenses encontró en el valle Ulúa, de Honduras, tazones que datan de hace 3.600 años y que se usaban para servir chocolate, una bebida que estimula en el cerebro sensaciones similares a las del placer sexual y la marihuana.
Rosemary A. Joyce, de la Universidad de California en Berkeley, y John Hendérson, de la Universidad Comell, dirigieron, en Puerto Escondido las excavaciones auspiciadas por el Instituto Hondureno de Antropología e Historia que encontraron las evidencias más antiguas de vida campesina en esa reglón del noroeste de Honduras.
En algunas piezas de alfarería ceremonial, que datan del año 1600 antes de Cristo, los estudiosos encontraron pruebas de que el chocolate ya se consumía en esa época.
"Creemos que la función de buena parte de esos cuencos era, de hecho. la de servir el chocolate", dijo Heriderson, quien añadió que '"las formas son las de los tipos de cuencos en los cuales se servía y consumía el chocolate".
Los historiadores supieron por mucho tiempo que los granos de cacao se usaban como moneda en buena parte de América Central y México cuando los conquistadores españoles llegaron a comienzos del siglo XVI.
En tierra de los aztecas, Hernando de Oviedo y Valdéz, un miembro de la expedición de Pedrarias Avila, compró un esclavo por cien granos de cacahuaquchtl -cacao-.
Y los investigadores modernos determinaron que el chocolate contiene tobrominas, presuntamente similares a las hormonasinternas que operan en el cerebro humano estimuladas por el placer amoroso.
La Investigadora Daníele Piomelli, del Instituto de Neurociencias en San Diego, dijo que el chocolate contiene también anandamida, producida naturalmente en el cerebro, y que activa las mismas áreas que reaccionan con la marihuana.
Pero Christian Felder, del Instituto Nacional de Salud Mental, calcula que 'una persona que pese 60 kilogramos debería inyectarse el equivalente a 11,3 kilogramos de chocolate de una sola vez para tener un efecto como el que le causaría un cigarrillo de marihuana.
Henderson dijo que "los registros históricos muestran que cuando los españoles llegaron a América, el mejor chocolate de todo México y América Central se cultivaba en el valle Ulúa".
Los arqueólogos localizaron restos de alfarería similares a las piezas hechas en la costa del Pacífico, a 160 kilómetros de la región de los olmecas.
Joyce está segura de que la mayor parte de esas piezas se confeccionó localmente, aunque evidencian una conexión a larga distancia con los olmecas.
"Las élites locales pueden haber usado los símbolos olmecas en su propia alfarería para significar su status", dijo Joyce. "Y a cambio de los cuencos olmecas, pueden haber exportado los muy preciados granos de cacao".
Como alimento, los granos de cacao molidos y con el nombre de xocatl llegaron a México con la expansión de los mayas hacia el siglo VI de nuestra era.
Los aztecas, los mayas y otras poblaciones indígenas de Mesoamérica servían el chocolate batido con agua caliente, endulzado con miel y con palitos de canela. También lo condimentaban con peyote -el hongo alucinógeno- y otras especias.
Cuando hacia el año 1200 los aztecas subyugaron a los chimimeken y los mayas, les empezaron a cobrar tributos en cacao, pero cuando Cristóbal Colón tocó tierras centroamericanas en 1502 estaba tan enfocado en la búsqueda de oro y de la ruta a India, que no prestó atención a los granos pardos que la población local usaba como moneda.
En 1528, el conquistador Hernán Cortés llevó a Europa el primer cacao y los utensilios para su preparación, y en 1609 se publicó en México el "Libro en el cual se trata del chocolate", el primer compendio sobre la materia.
En el siglo siguiente, el valor alimenticio del chocolate fue parte de las disputas litúrgicas acerca de si las monjas reclusas podían beberlo durante el prolongado ayuno de Cuaresma, o si era permisible Ingerirlo como desayuno antes de tomar la comunión.
En 1780 se estableció en Barcelona la primera fábrica de chocolates y hacía 1810 Venezuela producía casi la mitad del cacao del mundo, y un tercio de él lo consumían los españoles.
---
