Cómo se debe Estudiar para Aprender y Rendir

Tomar apuntes: 

Lo que voy a explicar no es lo único ni lo absoluto, solo una de las mejores técnicas.

Mientras fui estudiante universitario y luego terciario nunca tomé largos apuntes en clase, solo algunos títulos, nombres o fechas. Mis apuntes los hacía en la pensión o en mi casa.

En clase ponía el 100 x 100 de atención a lo que explicaban los profesores, mi visión, mis oídos y mi imaginación por completo atendiendo, es decir asimilando la información. Si algo no entendía bien anotaba para averiguar.
En cambio, veía a mis compañeros que se desesperaban por copiar casi todo lo que el profesor hablaba y lo único que lograban era desesperarse por cuanto nunca era completo y además no entendían muy bien o casi nada del tema tratado.
Varios profesores me preguntaron por qué no tomaba apuntes, si no me interesaba la clase o que pasaba, cuando les explicaba que mas me interesaba escucharlos para entender mejor y que luego haría mi resumen se tranquilizaban.
Luego mas tranquilo en mi casa, hacía un resumen del tema tratado, de lo que yo creía haber entendido, ponía mis propias acotaciones y también las preguntas que me haría, lo que no me quedaba claro lo ponía aparte para luego preguntar a algún compañero o si tenía grupo de estudio a ellos.
Este método me permitió siempre entender de entrada cada tema y luego afianzarlo cuando lo resumía mas tranquilo, hasta imaginando al profesor como lo explicaba o los gráficos que hacía, para agilizar la memoria trataba de imaginar como fue la clase y como estaban mis compañeros sentados y hasta que ropa tenían puesta. (este ejercicio memorístico era aparte y nada tiene que ver con el estudio, lo hacía por que había tenido un accidente que afectó mi memoria y quería recuperarla).
Para cada materia tenía un cuadernito de 50 hojas donde con toda prolijidad hacía mis resúmenes, guardando las últimas hojas donde anotaba a modo de índice lo que me parecía mas importante del tema, solo una o dos palabras en cada renglón. ¿por qué y para qué? por que cada palabra era una llave que abría la caja de los recuerdos de cada parte del tema principal.
Después que el profesor daba por terminado el tema y comenzaba con otro, yo lo consultaba o comparaba con los libros, nunca antes ya que se corre el riesgo de asimilar una información algo deformada y luego es muy difícil de cambiar. Esto no se trata de controlar o “contarle las costillas al profesor” si ha dado bien o mal el tema, es simplemente reafirmar lo comprendido, no otra cosa.

La técnica se resume en:
1) Atención completa tratando de entender no de memorizar lo que dice el profesor, solo entender.

2) No tomar apuntes. Solo cosas que no se entiendan, títulos, fechas, nombres o lo que parezca muy importante. Por supuesto si hay dictado de algo deben hacerlo.


3) Luego en la casa y tranquilo hacer el resumen de lo que uno cree haber entendido.

4) Tener un cuaderno o carpeta para cada materia, no amontonar.

5) Cuando uno no entiende algo, urgente reunirse con algún compañero para que se lo expliquen.
6) Detectar los puntos que parecen mas importante en cada tema (pueden ser dos, tres, quince o treinta, eso es a criterio de cada uno) y anotar una palabra que lo identifique en la última hoja del cuaderno, uno por renglón (si los numeran mejor)

7) Si lo que resulta importante de destacar para uno no lo es para otro compañero, no hay que hacerse mucho problema, es casi seguro que siempre van a ver diferencias.

8) Por último ver el tema en un libro. Da una gran seguridad comprobar que uno comprende el tema.

El método fue diseñado para que el alumno preste la máxima atención a las explicaciones del profesor, haga sus apuntes con tranquilidad y es allí, en ese momento, cuando se da cuenta si ha entendido todo y también si hay algo que no pudo entender.


Detectado el problema es necesaria la consulta inmediata para completar el apunte y subsanar el bache, puesto que si se quiere hacer cuando se está estudiando para el examen o el práctico, ya es tarde y por lo general nefasto.

De esta forma se tiene pleno “dominio” y se tiene la sensación de avanzar, ya que cuando uno está “descolocado” lo único que se siente es una inseguridad tremenda que por lo general termina mal.

Si alguien quiere usar un grabador, puede hacerlo, pero yo no lo recomiendo como algo usual y constante, crea el hábito de dependencia del mismo y a no prestar la atención debida “…total después lo escucho…” únicamente sirve si la grabación es de muy buena calidad para ser posteriormente utilizada en el complemento de
Hipnopedia.

Puntos importantes:
Hay algunas cositas que no siempre tenemos en cuenta y que después de haber terminado con el tema propuesto es necesario que las veamos y analicemos ya que si bien he tratado de resumir lo mejor posible todo un estudio de cómo se forma y se utiliza nuestro potencial natural para aprender, hay algunas cosas que han quedado descolgadas y necesitamos tratarla.
Confianza: Como primera medida para hacer cualquier cosa, yo debo creer que soy capaz de hacerla, si no puedo creer en mi mismo, en mi fuerza, mi constancia, mejor ni lo intento, perdería el tiempo lastimosamente. Tengo que tener fe en mi.
Ese estado es muy positivo y normalmente es la diferencia entre tener éxito y fracasar, por lo tanto debemos ir excluyendo ese “voy a intentarlo a ver si sale” he ir incorporando “voy a hacerlo”.
El cambio de actitud es mas fácil a temprana edad que cuando venimos muy golpeados por la vida, pero con dedicación puede hacerse, cuesta mas pero se puede.
No podemos pedirle a la gente que confíen en nosotros si nosotros mismos no lo hacemos, ¿ cómo podemos convencer a un profesor que sabemos si en la cara se nos nota el terror de no saber ?. Aquellos docentes del secundario o universitarios saben perfectamente diferenciar el alumno nervioso que domina el tema y el que no tiene ni idea, su forma de mirar de hablar, de preguntar, de pararse, por el tono de voz y mil detalles mas que solo se aprenden con la experiencia.
Actitud: Debí rendir unas treinta materias en mi carrera como docente, veintiocho exámenes ya que en una oportunidad rendí tres materias en la misma mesa examinadora al mismo tiempo con el mismo tribunal, rechazando el descanso reglamentario (Inglés II, III y IV) , nunca salí mal. Fui el primero en recibirme de mi promoción pese haber perdido mas de un semestre por un accidente (de noche - moto 250 cc - 120 km/h - unas vacas en la ruta, terapia intensiva, etc. )
No es que sea un genio, la diferencia es que sabía cómo estudiar y conocía mas que el resto, especialmente como prepararme mentalmente para enfrentar al tribunal y acondicionar mis reflejos.
Primero nunca entraba en el primer llamado, utilizaba el clima pre-ingreso para regularizar mi respiración mediante el simple ejercicio del llenado completo de pulmones.
Segundo y muy importante me sugestionaba repitiendo mentalmente lo que los orientales llaman “mantra” que es como una oración, pero al solo efecto de alertar al subconsciente y es simple, a mi me daba excelentes resultados “debo contestar a todas las preguntas con tranquilidad”.
Mi actitud siempre fue positiva, tranquilo y seguro (pese a que en algunas oportunidades no fui bien preparado por falta de tiempo) . En todo momento me preocupé de no dar la impresión del que sabe todo, solo de estar seguro, nada mas.
Resumiendo, tener una actitud de seguridad, sin mucho nerviosismo (algo siempre se está) y teniéndose fe en que hará un buen papel, es esencial.
Tipo de examen: Si se tiene la posibilidad de elegir entre oral o escrito, yo recomiendo el oral. Si bien se dispone de menos tiempo, se tiene la oportunidad de poder defenderse si algo se expreso en forma incorrecta o un resultado no está bien. En los escritos, la desventaja es que lo escrito, escrito está y así queda. Si bien se dispone de mas tiempo no es lo mas seguro.
Claro que hay exámenes que solamente se hacen escritos y en ese caso se deben preparar para esa modalidad, que no es tan extraordinario pero hay que tener mas cuidado.
En primer lugar leer detenidamente las consignas e interpretarlas, tomarse el tiempo necesario para normalizar la respiración (puede hacerse mientras se analiza el cuestionario), juntar o cruzar los pie y también las manos (lo mas práctico es entrelazar los dedos) como en actitud de oración, esa postura cierra todo el circuito de energía que todos los seres humanos tenemos, potenciando nuestro intelecto (haciendo trabajar al perezoso del subconsciente), esta actitud trae una paz espiritual muy necesaria en esos momentos. ¿ por qué creen que es la postura para rezar en todas las religiones ?
Por último, analizado el cuestionario se debe a comenzar a contestar por la pregunta que mas se sabe y luego las otras. Si el tribunal exige un orden, entonces lleven varias hojas y en cada una contestan una pregunta distinta, luego las ordenan y entregan (si en una hoja sobra espacio lo cruzan con una raya y colocan a lo último “sigue en hoja nº xx”, firmando solo al finalizar la última.
Antecedentes: Es un tremendo error averiguar sobre tal o cual materia y si es fácil o difícil, o sobre el profesor de la cátedra, no necesitan tener preconceptos de otras personas. Solo es necesario saber sus costumbres y preferencias, nada mas.
En el secundario es común la práctica de aterrorizar a los de los cursos inferiores con alguna materia o con un profesor. Esta especie de sadismo institucionalizado parece tener su explicación en que quién lo dice lo hace para crear el efecto de superhombre o supermujer, que pasó y superó ya ese tremendo escollo por ser muy inteligente, para que los miren como seres superiores, etc. etc. etc. En muchos casos lo hacen para divertirse a costilla de los mas chicos y luego lo cuentan en el curso.
Todas las materias pueden ser fáciles mientras las entienda y las vaya estudiando, pero tremendamente difíciles si no entiendo y por supuesto nunca las sabré.
Con los profesores pasa algo parecido, si es exigente y recto lo califican de malo, maldito y otras cosas mas, pero si permisivo, no se hace muchos problemas y muchas clases las aprovechan para hablar de fútbol o lo que sea, es catalogado de macanudo, un compañero mas, flor de tipo, etc. Yo he tenido profesores de los dos tipos, de los “buenudos” ni del nombre me acuerdo y mucho menos de lo que nunca me enseñó (por suerte fueron tres o cuatro).
Pero tanto de la materia como del profesor son juicios subjetivos, diferentes en cada persona y por consiguiente sin valor para juzgar. Yo sugiero que nos tomemos un tiempo para emitir una opinión que sea propia y no de terceros, es mejor. Si nos equivocamos por lo menos nadie nos ayudó que es peor.
Distinto es el que es malo o inútil por naturaleza, en ambos casos debemos cuidarnos, pero por suerte no son mayoría.
Las otras hojas del árbol: ¿ No estaba todo dicho ? No. En este punto es donde tenemos que tener mas cuidado, hace la diferencia de saber o no, de aprobar o no, de salir con una base sólida o no.
¿ En qué consiste ? Después de haber construido nuestro diagrama gráfico o mental del tronco y las ramas del árbol, las hojas son los comentarios y preguntas relacionadas con el tema, pero hay un punto que no se tocó y que si hemos entendido todo veremos lo importante que es.
Debemos contestarnos estas preguntas: ¿ Qué otro autor puedo consultar ? , ¿ Qué otros libros puedo leer ? ,      ¿ Quiénes no están de acuerdo y cuales son sus libros ? Claro que hay variaciones según la carrera y la materia, pero en general son similares.
Por último y la mas importante: ¿ Si yo fuera el profesor, qué preguntaría o cómo lo preguntaría ?

Aquí es donde hago una lista de posibles preguntas tratando de ser lo mas maldito posible y hasta con preguntas sin respuestas o capciosas.

Debo aclarar que todos mis apuntes y los diagramas de estudio fueron utilizados en la cátedra de “Conducción del aprendizaje” en el Instituto Superior del Profesorado Nº 4 de Reconquista (Santa Fe), por la profesora Ángela Merini de Sánchez, hasta su jubilación.
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