El profeta Ezequiel y sus ruedas dentro de otra rueda

RUEDA MULTIDIRECCIONAL 

El profeta Ezequiel pudo haber visto hace milenios una nave espacial o un vehículo de reconocimiento venido de una nave en órbita. Cuando dice “como una rueda que está dentro de otra rueda”, está describiendo algo inusual entre las ruedas conocidas en su época y eso llama la atención.      
 
La Tierra pudo haber recibido la visita de extraterrestres hace milenios, que los ignorantes pastores tomaron como dioses o seres angelicales al no comprender sus trajes, equipos, sistemas de comunicación, naves de transporte, equipos técnicos de extracción de muestras, laboratorios de investigación, etc. todo les resultaría fantástico y solo de seres superiores. El relato del profeta Ezequiel - en el Antiguo Testamento – bien podría ser una de las pruebas testimoniales más reveladoras de las que se conocen, pero nunca dimos crédito:
 
EZEQUIEL   -    La visión de la gloria divinaEZ-1
 
1 Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.
 
4 Y miré, y he aquí venia del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente,
 
5 y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.
 
6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
 
7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
 
8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
 
9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
 
10 Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila.
 
11 Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.
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Quién no viera jamás un sistema individual de propulsión aérea similar al helicóptero, forzosamente hablaría de “alas” y movimientos rápidos
 
 
12 Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hada donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían.
 
13 Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos' que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.
 
14 Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
 
15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.
 
16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda.
 
17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.
 
18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor y en las cuatro.
 
19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.
 
20 Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas EZ-3también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
 
21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
 
 
 
22 Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
 
 
23 Y debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo.
 
 
 
 
Erich von Däniken fue el primero en proponer la idea de que el relato del profeta bíblico, podía considerarse la posibilidad de estar ante la descripción de una nave espacial de algún tipo. Pero se ganó la ridiculización de los miembros de la comunidad científica.
Entre estos estaba Donald H. Menzel, un muy respetado astrónomo de la Universidad de Harvard, quien dio su propia interpretación de lo acontecido basándose en un complejo fenómeno meteorológico conocido como parahelio (formado por la luz solar que se refracta a través de los cristales de hielo de las nubes), cosa que a su juicio habría hecho del profeta la perfecta víctima de una ilusión óptica. Efecto muy conocido por pilotos civiles y militares.
Pero el problema de Menzel, por mas títulos y honores que tenga, es que no explica de manera alguna todo el relato de lo que vio Ezequiel, solo puede aplicarse a la luminosidad que hace referencia, pero de ninguna manera a las otras descripciones de artefactos, seres, alas, ruedas, etc.
 
La interpretación técnica de un ingeniero de la NASA
 
Al igual que varios de sus colegas, también el ingeniero aeronáutico Joseph Blumrich se había echado a reír cuando escuchó hablar acerca de la posibilidad de que Ezequiel hubiese descrito una nave espacial.
 
Habiendo participado en la construcción del Saturno V y dueño de una medalla al mérito por servicios especiales concedida por la NASA, Blumrich tenía ganada ya la autoridad suficiente para analizar el tema a fondo.
Y fue así que este ingeniero de la NASA acabó encarando una exhaustiva investigación del testimonio de primera mano que aparece en el milenario texto bíblico, que volcó luego - con gran cantidad de detalles técnicos y diagramas incluidos - en su libro The Spaceships of Ezequiel, donde los supuestos “delirios místicos” de un hombre cabal y detallista como Ezequiel (así reconocido al menos por los teólogos) fueron traducidos por fin al lenguaje tecnológico de nuestros días, dando por resultado la descripción técnica de una nave espacial con un cuerpo cónico, un conjunto de cuatro trenes de aterrizaje con paletas de helicóptero y ruedas.
 
 
 
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“Como una rueda que está dentro de otra rueda…”
 
Precisamente porque Ezequiel conocía a la perfección lo que era una rueda y cómo funcionaba ésta en la práctica, le llamó tanto la atención las grandes diferencias que había visto en las del “carro celestial”. Y para que no quedaran dudas, él insistió en mencionarlas en varias ocasiones.
La correcta interpretación del diseño y función de estas extrañas ruedas no ha sido algo sencillo de entender . Sin embargo, tan pronto la explicación es comprendida se tiene una justa idea de un mecanismo que no es demasiado complicado ni alejado por completo de lo que nuestra tecnología actual puede concebir. Según el ingeniero Joseph Blumrich en (Ezequiel vio una nave extraterrestre. Editorial ATE, 1979, España) nos dice al respecto:
 
“Las ruedas permiten un movimiento rodante en todas direcciones, sin que por ello necesiten virar. Esta complicada condición será realizable de la manera más sorprendentemente sencilla.”
 
“Representémonos la llanta de un neumático de automóvil (ver abajo figura A sobre esquema de movimiento multidireccional). Va rodando de la manera conocida, en dirección de la flecha 1. Pero cuando la giramos sobre sí misma (como se muestra por la flecha 2), entonces ha de moverse a lo largo de la flecha 3, en ángulo recto a su dirección acostumbrada. Mediante una apropiada combinación en ambas direcciones de rotación, la cámara rodará a lo largo de cualquier dirección deseada. Con ello está solucionado en principio el problema. En la figura (B) se muestra el más sencillo diseño resultante de la aplicación de este principio. Vemos el “neumático” dividido en un número de segmentos en forma de toneletes conectados por radios al cubo de la rueda. Las dos direcciones de rodaje resultan, por una parte por la rotación de la rueda en torno a su cubo, y por la otra por la rotación de los segmentos en torno a sus propios ejes.”
                
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                             Figura A                                                                                                          Figura B
 
“En la figura (B) se muestran los segmentos en forma de toneletes, como teniendo una superficie lisa, lo que daría por resultado un mínimo de fricción entre rueda y suelo. Para aumentar la fricción, o la resistencia al deslizamiento, la superficie necesita un perfilado. Sin embargo, la resistencia al deslizamiento es necesaria en dos direcciones: en el plano de la rueda y perpendicular al plano. Los perfilados de superficie, como los empleados en los tractores pesados o en las auto-orugas no serían servibles, puesto que ellos sólo transmiten la fuerza propulsora en el plano de la rueda. La solución más sencilla y efectiva al par, son cortas piezas troncoides, a manera de las “apisonadoras”, nombre con que se las conoce desde la construcción de carreteras, y repartidas sobre la superficie de los segmentos de la rueda.” (…)
 
“Las cortas protuberancias troncoides deben ser algo cónicas, como semi-retirados ojos de caracol. Para facilitar la penetración en el suelo, pueden ser huecas, en cuyo caso tendrían oscuras aberturas en sus extremos libres. Contempladas a cierta distancia, esas oscuras aberturas podrían ser justificadamente comparadas a “ojos”.”
 
Patente de invención N° 3.789.947 de J.F. Blumrich
 
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La “rueda multidireccional de Ezequiel” cuenta con una mecánica simple de entender aun por el profano en cuestiones técnicas, y que no sólo es realizable sino que ha resultado lo suficientemente funcional y novedosa como para que el Registro de Patentes de los Estados Unidos aceptara definitivamente su invención, otorgándole (en 1974) al ingeniero J. F. Blumrich su aprobación bajo el número de registro 3.789.947. Lo que convierte a éste en el primer invento industrial inspirado en los dichos de un hombre que vivió hace unos dos mil seiscientos años. También puede apreciarse algo similar en Ciencia China.
 
 

Mecánica Popular de 1995

Para sorpresa me encuentro con una noticia vieja y perdida entre otros artículos, como ocurre siempre, de un dispositivo que hacía un tiempo estaban probando las fuerzas navales de EEUU.

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Lo que llama la atención son las ruedas, muy parecidas a las del ingeniero J. F. Blumrich, pero desarrolladas por un sueco. Realmente sus aplicaciones pueden ser interesantes, la pregunta obligada es ¿Por qué los “todo terrenos” que enviamos a Marte no tienen este tipo de ruedas?

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