El Cocedor Económico u Olla sin Fuego
Hay ciertos lugares donde se pueden adquirir revistas de 8, 10 ó 15 años de antigüedad, que están en muy buen estado; en una oportunidad en que me disponía a comprar una de esas revistas, un amigo alarmado me dijo “... no compres esa revista que es vieja ...” Preconcepto muy común, que analizándolo con detenimiento, veremos que está bastante generalizado, como si el hecho de que por ser “viejo” el objeto ya tendría patente de inútil. El caso es que si uno no ha leído la revista en cuestión, esta es nueva, independientemente de la fecha que tenga.
Lo mismo ocurre con los métodos y/o procedimientos de algunos laboreos en el campo, artefactos, técnicas industriales, etc. se espera que lo actual sea lo único, lo verdadero, lo infalible, lo supremo, cuando no es precisamente así en muchos aspectos. No reniego el progreso, solo defiendo el conocimiento de los antiguos que hemos olvidado y hasta despreciado.
El Cocedor Económico u Olla sin Fuego, aparece publicado por primera vez en septiembre de 1917 en la “Gaceta Rural”, que a su vez hace referencia a la revista “Nature” del 3 de marzo del mismo año. En la nota de referencia, aparecen fotografías del aparato, donde se nota una leyenda escrita en la tapa del mismo que dice: Cocedor sin fuego – Chacra experimental de Patagones.
En 1998 fabriqué uno similar y los resultados fueron asombrosos, se comportó de igual manera que el descrito en 1917. “Modernos los antiguos...” diría Mafalda. La verdad es que hace mucho tiempo que tengo planeado fabricar un Cocedor, pero por distintos motivos he ido posponiendo la obra, hoy y por un compromiso con algunos alumnos lo he realizado, pensando en la utilidad que puede prestarle a las personas solas y para aquellas que no tienen quién les cocine durante las horas que se encuentran trabajando o estudiando como es el caso de los estudiantes terciarios y/o universitarios que están lejos del hogar.

¿Cómo funciona? Simplemente, es una “Conservadora de Calor”, con el mismo principio de aislación térmica que las conservadoras de frío, pero en este caso para retener el calor y con capacidad suficiente como para contener una olla grande o dos medianas.
Todo lo que se debe hacer es preparar la comida de la forma acostumbrada y cuando se encuentre a la temperatura máxima, que casi siempre es hirviendo, se retira del fuego de la cocina y se coloca dentro del Cocedor Económico para que la misma se continúe cocinando lentamente a una temperatura sostenida, que al final resulta más nutritiva y es más beneficiosa.
Construcción del Cocedor Económico
No hay dimensiones determinadas para el Cocedor Económico o Cocina sin Fuego, cada uno de ellos se construye según las necesidades que se tengan y hasta es posible que tenga lugar para dos ollas a la par.
Por consiguiente, lo primero que uno debe tener en cuenta para su construcción, son las dimensio-nes de la olla que normalmente se usará en él, luego viene todo lo demás.
- CAJÓN: La caja o cajón que contiene todo puede ser de cualquier material resistente, pero se recomienda madera (no aglomerado) o plástico. Sus dimensiones, tapa incluida, de 12 a 15 cm mas alto que la olla y de 10 a 12 mas ancho. Si no se consigue algo exacto, puede haber alguna variación no muy exagerada, prefe-rentemente en mas que en menos; en el último de los casos tendrá mayor aislación y no perderá efectividad.
- AISLACIÓN: Teniendo la caja lista, si es de madera, debemos pegar en todo su interior ( paredes, fondo y tapa ) una o dos capas de papel de diario, pegados con engrudo (Harina – agua - vinagre) es lo mejor. Si se quiere se puede reemplazar con papel metalizado o de aluminio, colocando la cara brillosa mirando hacia adentro (Debe reflejar el calor hacia la olla).
Luego se colocan placas de “Telgopor” de 10 a 20 mm de espesor (según disponibilidad de espacio) en el interior, cubriendo paredes, fondo y tapa. Si no tiene posibilidad de conseguir telgopor, no es mayor problema, solo debe hacer una aislación inicial de papel de mayor grosor, cuatro capas estaría bien.
Las placas de las paredes no deben llegar hasta el borde de la caja, debe dejar espacio para colocar un listón de madera en todo el contorno, en el cual se claveteará o abrochará la tela interior. - TELA INTERIOR: Debe ser resistente y eventualmente poder lavar si se ensucia con comida, lo recomendable es usar “Tela para Catre” o cualquier grafa resistente. Se debe tener en cuenta que la trama de la misma debe ser ajustada para que el polvillo de aserrín no salga y se meta en la comida.
Si se le quiere dar mayor firmeza a la base donde apoyará la olla, se puede colocar una placa de madera pegada o claveteada a la tela. - RELLENO: Como primera medida, y fuera de la caja, se asienta la olla sobre la base de madera, luego con la tela se la envuelve hacia arriba, atándola para poder trabajar con comodidad.
Luego se colocan unos 5 cm de aserrín o viruta de madera, en los aserraderos lo regalan, en el fondo de la caja.
De inmediato se coloca centrándola sobre esa base de aserrín a la olla envuelta, para seguidamente rellenar los costados con aserrín hasta la parte superior. Apisonar suavemente el relleno.
Si no se tiene aserrín se puede usar estopa, algodón o trapos viejos. - CLAVETEADO: Después de rellenar, se suelta la tela, se la arregla y recorta según corresponda y se la clavetea o engrampa en el listón que se colocó casi en el borde. Para que no de mal aspecto, se puede tapar el claveteado irregular, con alguna tapajunta o similar.
Al terminar, se saca la olla con cuidado y de amolda con las manos haciendo presión sobre las paredes de la tela para que la olla entre y salga sin problemas. No debe estar muy floja ni muy apretada. - ALMOHADILLA Y TAPA: Hacer una almohadilla rellena de viruta, estopa o trapos que entre en el espacio entre la tapa de la olla y la tapa del Cocedor.
La tapa de la caja se fija con bisagras y el cierre es el típico cierre de baúles, pero pueden sustituirse con tiras de cuero. Para que el telgopor no se vea conviene taparlo con alguna tela claveteada o pegada. La junta entre el borde de la tapa y la caja conviene cubrirla con un burlete o con goma para lograr un cierre efectivo. No olvidar agarraderas laterales para levantarla.
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