El castigo como estímulo de la excitación sexual

Nalgadas eróticas

¿Alguna vez te has sentido excitado sexualmente cuando has recibido un castigo físico o de cualquier otro tipo? Aunque no lo creas, este hecho es bastante más frecuente de lo que puedas imaginar. De hecho, la mayoría de las personas, en un momento determinado, solicitan a sus parejas algún tipo de castigo físico mientras mantienen relaciones sexuales. Normalmente, este hecho suele reducirse a una pequeña cachetada o a un azote en las nalgas, si bien es cierto que puede llegar mucho más allá.

nalgadas-con-el-tawseEs frecuente que, al relacionar placer y castigo, se tienda a pensar en el sadomasoquismo, es decir, esa parafilia por la cual una persona siente placer al ser dominada y golpeada por otra. Sin embargo, esto es únicamente el estereotipo ya que el dolor y el castigo abarcan muchas otras parcelas. Por ejemplo, el mero hecho de sentirse sumiso ya puede estimular la excitación sexual.

Asimismo, también hay personas que se excitan al infligir un castigo, no al recibirlo. Sería, en definitiva, la parte sádica del término sadomasoquismo que ya hemos citado en el párrafo anterior. Pero, además, no solo sobre personas, sino también sobre animales o cosas. A pesar de que parezca un poco raro en primera estancia, es algo más frecuente de lo que puedas imaginar.

Cartigo eróticoLas nalgadas, las cachetadas y, en general, los golpes en cualquier parte del cuerpo es la variante más física del castigo. Llevados a un extremo, pueden realizarse en el pene, los pechos o la vulva. Siempre, claro está, con consentimiento de ambos. Por otro lado, si optamos por la vertiente más psicológica, lo habitual es obligar a la otra persona a comportarse de forma humillante, por ejemplo, andando como los perros.

Sin embargo, lo mejor es que ambas partes se intercambien los roles de vez en cuando para que puedan experimentar ambas sensaciones y poder innovar y hacer cosas nuevas. Por su parte, es aconsejable empezar poco a poco y, además, establecer alguna palabra clave que, al pronunciarla, haga que el castigo se interrumpa. Por último, solo queda hacer hincapié en que, una vez finaliza la relación sexual, también termina el castigo.

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