El Sistema Solar
Cuando estudiaba en el secundario y luego para profesor de Cosmografía, solía discutir con respecto al origen de nuestro sistema solar, y cada vez debía estudiar con mayor profundidad para poder mantener un nivel adecuado, así conocí teorías, hipótesis y creencias increíbles; pero lo que mas me impactó fue la intolerancia religiosa de todas las épocas.
Las hipótesis cosmogónicas sobre la formación del sistema planetario, son de lo mas variadas y es casi una constante la componente de la casualidad o el hecho único , donde sus autores sin decirlo directamente permiten que se infiriera tal cosa. Es increíble como se condicionaban según el poder de la época.
Las mas conocidas son:
- Hipótesis de Laplace: enunciada independientemente por Kant) , que enuncia la existencia de una nebulosa giratoria que al condensarse forma el sistema;
- Hipótesis de Faye: complementa la de Laplace -Kant;
- Hipótesis de Arrhenius: considera que los planetas se forman por el encuentro de dos astros;
- Hipótesis de Jeans (1930) o teoría de las mareas: pretende que una estrella habría pasado muy cerca del Sol provocando la expulsión de materia, pero posteriores cálculos indican que serían necesarios tres astros que ocasionen tal hecho;
- Hipótesis de Schmidt: propone la captura de cuerpos errantes;
- Teoría de Belot: supone la emisión por pulsación periódica del ecuador solar;
- Teoría de la compañera del Sol: propone la existencia inicial de una estrella doble, donde una de ellas implosiona y da origen al sistema planetario.
Lo interesante es que se trate a los astros como si fueran simples masas de confitura, que se hable de roces o choques entre soles como si nada, que no se tengan en cuenta las fantásticas fuerzas gravitatorias, nucleares y eléctricas de estos gigantescos cuerpos. Es asombroso lo simplista que algunos consagrados sabios pueden resultar en sus enunciados y el daño que causan al entorpecer el avance de la ciencia.
Decíamos cuando estudiábamos, “si son tantas las teorías es por que ninguna puede demostrarse con cierta seguridad”, podemos optar por una u otra, defender y discutir con toda tranquilidad si total ninguna es la única verdadera. Por supuesto que los estudiosos han tomado partido en todas las épocas y han pasado al estadio de endiosar alguna de ellas y hasta tomarla como una cuestión de fe, cosa que realmente ha ocurrido siempre. Si no creo lo que el Dr. Fulano dice soy un irreverente que debe ser catalogado entre los maldito contestatarios del orden establecido.
¿Por qué ocurre esto? Ellos que pertenecen a la clase de los que mas saben, deberían dar el ejemplo y aceptar los errores, pero es todo lo contrario. Nuevamente, ¿Por qué? Parece increíble pero es la triste realidad. Me llevó mucho tiempo estudiar el fenómeno, muchos sinsabores y hasta sufrir en carne propia la soberbia y la persecución de los mediocres que se creen en el altar del conocimiento.
No pueden permitir que se los contradiga, que se les demuestre que están equivocados; ellos que lo saben todo y que se quieren convertir en los árbitros, en los jueces, en el todo del conocimiento, esto está bien esto otro no; es sobre dimensionar el YO. En estas circunstancias nada se puede hacer, solo tratar de esquivar sus arteros ataques. No pueden demostrar nada y usan su prestigio, su posición o sus conexiones políticas para destruir, de eso saben mucho.
Para cada una de las distintas teorías de la formación del Sistema Solar, hay consideraciones, cálculos y especulaciones que pintan a cada una como la verdadera, pero el problema no es saber exactamente cómo se formó, en singular sino hablar en plural, “¿cómo se formaron?” ¿Por qué en plural?, por que las probabilidades de que se trate de un hecho único, es casi imposible, y muchas de las teorías solo apuntan a enunciar la formación como si solo ocurrió aquí y solo aquí, por lo tanto de entrada debemos descartar a todas aquellas que tienden a conformar lo religioso antes que lo natural; no concibo a Dios como un ser mezquino ni tonto de crear toda esa maravilla del universo solo para que los habitantes de ese miserable planeta de esa pequeñita estrella en el confín de la galaxia, puedan deleitarse en las noches contando estrellas.
No puedo probar cual es la verdadera, no puedo probar que no seamos los únicos, no puedo probar nada; pero ellos tampoco. Pero sí puedo decir que las probabilidades de que tres estrellas choquen para formar el sistema, son casi imposible; que haya capturado los planetas hay muchas probabilidades, pero nada mas; que sea por un desprendimiento de la masa ecuatorial tiene mas chances si se ubica en el origen de los orígenes; por explosión de una súper nova compañera del Sol, es factible y hay muchos casos registrados en los últimos 350 años. La desgracia para muchos fanáticos es que no se trata de un caso aislado, soles con planetas pueden contarse por miles de millones si calculamos las probabilidades entre las estrellas dobles, de los desprendimientos y de las capturas de cuerpos errantes.
Esta forma matemática de ver el cosmos, ha generado mas de una polémica entre los científicos, pero la pelea es entre una u otra religión, según se les haya inculcado si son la raza elegida o los depositarios del dominio terrenal. A mas de un fanático le parece una herejía hablar de otros mundos puesto que implica hablar de otros seres y resulta que a Dios lo han fabricado solo para ellos y no para otros. ¿Cómo explicar que hay otros hijos del mismo Dios? . ¿Quién ha mentido o se ha olvidado de mencionarlos? y así un montón de preguntas cada vez mas difíciles de contestar. Y que no tengo ningún interés en profundizar.
Empezamos con el Sistema Solar y hemos llegado a una discusión teológica, yo no voy a decir lo que está bien o mal, cada cual verá como arregla sus problemas religiosos o doctrinarios o metafísicos, lo cierto es que nuevamente se esconden dentro de aparentes discusiones científicas, hechos que no tienen nada que ver con la ciencia y se usan a los científicos para dirimir la cuestión.
Aquí no hay una defensa cerrada por razones de estupidez o conveniencias estructurales, aquí solo existe la problemática de que se plantearía la posibilidad de que no estemos solos en el Universo, lo que posibilitaría preguntarse sobre la existencia de otros planetas en otros sistemas solares con otras civilizaciones, que cabría dentro de las posibilidades.
Esta posibilidad se ve incrementada por el fantástico número de soles con posibilidad de tener planetas, algunos varios miles de millones, y en consecuencia con capacidad para que la vida se haya desarrollado en alguno de ellos, alcanzarían a varias decenas de millones.
Dentro de la especulación de vida en otros planetas fuera del sistema solar, cabría la posibilidad de que un gran número de civilizaciones tengan un mayor grado de desarrollo técnico y espiritual; por supuesto no hay ninguna seguridad, pero la posibilidad existe. Aquí comienza el verdadero problema que muchos tratan de ocultar o simplemente negar.
¿Qué problema puede haber? Nada más ni nada menos que el replanteo total de todo lo que hasta el presente se nos ha enseñado como historia de los pueblos, religiones y las supuestas razas elegidas. ¡Menudo golpe para los que detentan el poder secreto! , ya que en tren de especulaciones, cualquiera puede pensar en que pudieron haber venido a la tierra y hasta la posibilidad de que lo continúen haciendo.
Como se haya formado el sistema solar no importa mucho hoy en día, pero resulta que las implicancias son verdaderos problemas para muchos, aunque no es una rotunda prueba de la existencia de extraterrestres la posible intervención de éstos en el desarrollo de la humanidad está latente en occidente, en el Tíbet desde hace mucho que se acepta su presencia e injerencia en los humanos.
Por supuesto, hasta el momento nadie puede probar que existan, pero tampoco pueden probar lo contrario. Nunca los vieron, no se dieron a conocer, entonces: no existen. Y así una sarta de idioteces. Como si son muchos los que vieron un virus, y ninguno de esos “bichitos” necesitan carta de presentación para demostrar que pueden hacer estragos.
