¿Qué hay más allá?

– ¡Profesor!, ...profesor, ... necesito hacerle unas preguntas, ¿ puede atenderme ?– me dijo uno de mis alumnos del quinto de ciencias.

– ¿Qué malos vientos te han convertido en preguntón?– contesté para salir del paso

– Usted aparte de enseñar matemática, ¿es profesor de astronomía? –

– No, soy profesor de cosmografía, pero es casi lo mismo – respondí con recelo

– Entonces, ¿puede decirme donde termina nuestro universo?– preguntó como si pidiera lo mas simple del mundo. – Tengo hora libre si no le importa –

– Yo tengo como media hora de tiempo, vayamos a la biblioteca a charlar – fue casi un monólogo donde el chico atendía con todos sus sentidos, y yo comencé diciendo...

– ¿Qué hay mas allá? –

– ¿Qué hay mas allá del último puntito de luz, de la última estrella, del último sol? –

– ¿Qué hay después de lo último de lo último? –

Y de ahí en mas, fue un monólogo; el chico únicamente escuchaba y la media hora acordada se extendió largamente, mas de una hora ...

“ ... No hay un último, esto es infinito hijo mío, me dijo una vez un bondadoso cura franciscano que conocí tomando mate amargo con mi padre juntos a la cocina a leña en la vieja estancia La Lola, el cura gaucho le decían.

Este hombre que no tenía maldad resumía todo a.... mas allá está el padre celestial...y con eso creo que se contentaba y seguramente no hurgaba su imaginación para no pensar en cosas contrarias a la fe. Nunca supe si él había pensado siquiera en el mas allá , quizás era mas sabio de lo que parecía y no entraba en discusión con un chiquillo de doce años que creía saber todo y los problemas metafísicos podían no estar al alcance del niño.

El infinito es algo que llena un espacio vacío de nuestro entendimiento pero no explica nada, solo es la idea de lo que no tiene principio ni fin, como el tiempo, o solo que no tiene fin como los números. Infinito, tiempo y número son creaciones de la mente humana, de la imaginación para tratar de explicar lo inexplicable.

Cuando decimos que el firmamento, el espacio sideral, es infinito, estamos acotando la idea primigenia para darle un significado a lo que no podemos entender, ya que nuestras vivencias en esta dimensión nos muestran que un algo tiene y ocupa un espacio y como todo pertenece a un algo debe tener un lugar en un espacio; la cuestión es ¿ dónde está ese espacio y cuales son sus límites ? si es que los tiene, puesto que si lo hay ¿ Qué hay mas allá ?

Una noche de verano tirado de espaldas en la arena, playa noroeste de la laguna Setúbal, mientras montaba guardia, miraba las lejanas luces de Santa Fe y las mas lejanas luces de las estrellas. Recordé algo que había leído que decía ... cuando termines de contar todas las estrellas del firmamento, ese será el día del Juicio Final...casi automáticamente empecé a contarlas y de inmediato me interrumpí, por las dudas pensé, uno nunca sabe. Luego me reí, solo un idiota se pone a contar algo que es infinito.

Lo cierto es que si uno sueña con las estrellas y quiere entender una simple pregunta, debe mantenerse vivo como primera medida ya que estas inquietudes son de este mundo, de esta vida y no de lo que encontraremos en el mas allá de la conciencia, seguramente en el lugar de las almas, perdidas o no, uno sepa la respuesta. Esa posibilidad se que vendrá, pero mi interés es de comprender ahora, y el pozo de zorro horizontal era efectivo, me protegería, por lo menos por esa noche.

Todo muy mundano y propio de las mezquindades humanas, pero reales y limitadas a nuestro pobre continius espacio tiempo al que estamos atados. Einstein expone su teoría de la relatividad restringida y hace mención a las estructuras espacio temporales con sus distintos campos, hablando de un misterioso meso campo o campo intermedio, donde su espacio curvo toma una importancia trascendental puesto que regenera las dimensiones para crearlas de nuevo poniendo mas interrogantes a la cuestión de los universos paralelos, que ya no se discute si pertenecen a la metafísica o no, sino cómo hacer para ingresar a ellos, o si es posible que los humanos lo puedan hacer. Es casi seguro que el genio de Einstein también meditara sobre la cuestión de ¿ Qué hay mas allá ?

Decir que todo sigue y se expande sin solución de continuidad, es solo prolongar un poco mas lejos la cuestión, pero no se aporta nada nuevo. Después de la última estrella no hay nada, es el vacío absoluto y listo, se termina la discusión.

No me parece tan simple, ya que hablar de vacío absoluto es hablar de que en un espacio físico determinado no hay cosa alguna, nada de nada, y eso es algo que puede llenar o conformar a quienes no están dispuestos a analizar la cuestión de la discontinuidad entre el espacio ocupado por algo y el que no tiene cosa alguna, es como decir negro y blanco, luz y oscuridad, soy y no soy.

Si mi razonamiento me lleva a pensar que después de este universo material y con límites, puesto que hablamos de la última estrella, en consecuencias tiene una frontera y por lo tanto no es infinito; entonces aparece el vacío absoluto en el que no hay cosa alguna, ni luz debe haber puesto que la luz tiene un comportamiento dual de onda y corpúsculo y mientras no choque con algo seguirá siendo una onda electromagnética. Pero la luz de las últimas estrellas o las de la frontera, forzosamente deben penetrar en la zona del vacío absoluto llevando de acompañantes a las conocidas partículas sub atómicas que toda estrella o sol desprende en su continua explosión termonuclear, nosotros lo sufrimos de nuestro sol y de las profundidades del espacio, rayos que llamamos rayos cósmicos. Para que exista el mentado vacío absoluto debe haber una barrera que impida el paso de cualquier partícula emitida naturalmente por el universo entero.

Dicha barrera no puede ser material porque estaríamos frente a un cascarón ultra gigante que cuesta hacer entrar en nuestra sufrida imaginación, no podemos caer nuevamente en la Teoría de Hielo Eterno, donde las luces de las estrellas son reflejos en los trozos de hielos cósmico y recrear los esfuerzos de los que fueron en busca de la última Thule para hacer rebotar las ondas de radar en el techo cósmico y detectar la flota inglesa y los aviones aliados antes de que se acerquen a la desbastada Alemania del cuarenta y cinco.

Si la barrera no puede existir ¿ qué puede impedir el paso de corpúsculos ?, únicamente la concepción del espacio curvo, donde todo se movería en un descomunal círculo y terminaría regresando al punto de partida. El único problema es que habría tantos caminos curvos esféricos como estrellas existan y que si nos apoyamos en lo que demuestra Einstein en su publicación de 1913 donde dice que el espacio no es homogéneo y carente de estructura, sino que posee una curvatura, la que aumenta en la vecindad de las masas (fuerzas gravitatorias) tendríamos que el espacio en la zona del vacío absoluto dejaría de ser curvo para ser recto, ya que no habría masa alguna que lo modifique.

Si el infinito no lo explica y el vacío absoluto o la nada tampoco, entonces hemos regresado al principio de la cuestión ¿Qué hay más allá?

Cuando uno se sumerge en el análisis de la cuestión, tratando de imaginar todo lo que va encontrando mientras busca la última estrella, se está introduciendo en un campo sumamente peligroso, se llega a sentir como los resortes de la razón se tensan y hasta llegan al punto en que saltarían en pedazos si no se detiene esa incursión al más allá de la cordura.

Sentarse o acostarse para meditar es indiferente, la postura del cuerpo debe ser la más cómoda y no imitar a los orientales para tener algún resultado. Meditar es introducirse en los campos oscuros del ¿ por qué ? y del ¿ cómo ? y según cuentan se llega a un estado donde el conciente es reemplazado y hasta el mundo que nos rodea se transforma, es como si uno entrara en una dimensión desconocida. Cuentan las distintas religiones que ciertos santos y santones podían transformar su entorno, los vieron levitar, emitir luz y hasta una dulce melodía parecía desprenderse del sujeto. No es nada milagroso, solo que se llega a tal profundidad que las vibraciones propias se alteran y producen llamativas situaciones que los profanos siempre la han asociado con intervenciones divinas. No creo que sean muy fácil hacer esas cosas.

Una noche cansado de estudiar, le dije a mi compañero de pieza que descansemos un rato y nos fuéramos a caminar hasta la Plaza mientras fumábamos y nos desentumecíamos de tanto estar sentados; mientras charlábamos de mil y una cosa salió el tema de los límites del universo y si había una última estrella, ... no creo que sea práctico pensar en eso, si llegás a encontrar la respuesta se termina tu estadía en este mundo... me dijo mi compañero en un tono serio y de cuyo significado tomé debida nota. Él decía que su pastor les recalcaba que el hombre no podía conocer ciertos secretos del Creador, y si lo hacía no podía seguir en este mundo, debía progresar. La verdad que no está mal para aplacar la curiosidad y salir del apuro sin manchas ni entredichos...el Señor lo quiere. Pero yo nunca hice caso cuando lo ponen al Señor de por medio para que les solucione lo que ellos no saben hacer o explicar, es el recurso de los incapaces o de los sabandijas. Pero por las dudas no lo olvidé.

He leído mucho sobre religiones y he preguntado mucho más. Nadie supo darme una respuesta satisfactoria e invariablemente recurrían a ...los misterios del Señor...una forma elegante de evitar entrar en terrenos delicados o simplemente ignorancia. Con el tiempo dejé de buscar entre los teólogos, eruditos o doctores de la fe, ellos no tenían respuesta, no sabían y lo que más me molestaba es que siempre pretendían adoctrinarme. La salvación de las almas no está en el número de adeptos que tengan ni en las cosas raras que deban hacer para merecer el perdón del Señor; el número da poder y las rarezas encadenan la razón. Dos cosas que siempre han querido los líderes salvadores del hombre: poder y sumisión. Espero que sus condenas sean mas largas que la de cualquiera.

La nada en el más allá es una respuesta sin sentido alguno, si estamos inmersos en un universo de nada , cabría preguntarse en qué está éste último; es una cosa de nunca acabar, como los números, al cien le sigue otro, el ciento uno y a éste el ciento dos, y a éste.... no hay un último número, ¿ no hay un último universo ?

Es difícil imaginar algo sin fin, nuestra razón no puede captar el significado final de la grandiosidad del hecho, solo captamos el significado mediático de algo grande, pero no podemos entender la totalidad, por lo menos en este estadio de la evolución espiritual.

Si tomamos la posibilidad del vacío absoluto, cualquier texto de física respetable dirá que tal estado no existe, o por lo menos no se conoce, siempre hay alguna molécula, algún átomo o alguna partícula sub atómica o sub nuclear deambulando por esos lugares, pero el hecho de que nosotros no lo conozcamos, no quiere decir que no exista. Muchas veces dijimos no y resultó ser si. Debo aclarar que la afirmación de su no existencia es también producto del análisis teórico de la cuestión, la comprobación práctica dista mucho de realizarse.

Pero si no podemos avanzar en el análisis de lo que hay después de la última estrella, del último puntito de luz o del último sol, es necesario retomar el camino contrario y preguntarse ¿ qué había en el principio de los principios ?.

Hoy se acepta la teoría de la explosión original, la que dio comienzo al tiempo y que explicaría el movimiento de las galaxias que se separan a partir de lo que sería un punto primigenio.

El Big-Bang es un modelo cosmológico, relativista, que describe un universo homogéneo e isótropo, que llena de satisfacción a los físicos teóricos pero no a los simples que antes de aceptarlo ciegamente, hacemos una inocente pregunta ¿que rodeaba a ese punto inicial?

Puede ser la nada o el todo, si es el todo esta explosión no es la que dio origen al universo, ya existía y se transforma en un evento local. Si era la nada volvemos al principio de la cuestión, ¿quién o qué contiene a esa nada? Incluyo quién pero solo para entrar en la cuestión de que es o como es el quién, para alejar la imagen de un ser , sería engorroso explicar las preguntas de su origen o inicio.

¡La energía! Esa es la clave, hablemos de la energía pura, de la energía creadora, de la energía primigenia, de la que no necesita ser un algo, sino que puede transformarse en ese algo, esa es la clave.

Para definir energía no utilizaré la definición clásica que nos enseñan en la escuela, dejaré que cada uno la imagine como quiera, luz, fuego, calor, como quieran, no es muy importante. Si Albert Einstein tenía razón un cuerpo que se mueva con una aceleración cada vez mayor y alcance la velocidad de la luz, toda su masa se transformaría en energía, por lo tanto es posible suponer teóricamente que todos los cuerpos fueron inicialmente manifestaciones de energía. No está mal.

En este nuevo enfoque no habría posibilidad alguna de que el Big-Bang hubiera podido ocurrir, no es posible imaginar las causas que originarían una explosión en el seno de una concentración de energía, para que hubiera una explosión, debería existir un contenedor que al no poder resistir el aumento de lo contenido, explota. Si todo era energía pura en el medio de la nada, cualquier aumento o disminución no tendría significación alguna puesto que no tendría límites y en consecuencia no habría un contenedor ni contenido, ambas cosas serían lo mismo y en ese caso no podría explotar ...”

– Entonces, no es la clave.– interrumpió por primera vez el preguntón

 

“... No, no lo es. No lo es para el Big-Bang y tengo mis dudas de que el concepto generalizado de una ambigua energía sea la respuesta, ya que si recurrimos nuevamente a Einstein tendremos que imaginar que existió una desaceleración del algo que era pura energía para que éste se transforme en cuerpos con masa ponderable y aquí tiene que entrar forzosamente otra variable que no tiene nada que ver con nuestro universo, puesto que si fuera parte de él en sus principios energéticos no podría modificarlo, debió ser una energía con conciencia propia, y eso tiene otro nombre ...”

– ¿Puedo llamarla Dios?
– Como quieras, lo del nombre no tiene mayor importancia, ni creo que le importe mucho esa cuestión.
– ¿Y como lo sabré?
– Cuando llegues mas allá del último puntito de luz, de la última estrella, del último sol , cuando conozcas lo último de lo último, cuando no necesites preguntar ...

 

¿Qué hay más allá?